jueves, 24 de abril de 2014

LAS TIC Y LA ACCIÓN TUTORIAL(*)


La tutoría, como la define Miguel Zabalza, se concibe como un “acto pedagógico  orientado a desarrollar  estrategias metodológicas y didácticas, que permiten asesorar, acompañar y hacer seguimiento al estudiante, que se realiza de modo individual como grupal. La tutoría es inherente al quehacer docente e investigativo de todo profesor” (ZABALZA, 2003, p. 126) mediante la cual, con base en un plan de acción tutorial, se guía al estudiante en su proceso formativo a través un trabajo dialógico y cooperado en el que se orienta, evalúa y retroalimenta su trabajo independiente, se verifica el logro de sus competencias personales y profesionales así como los resultados de su trabajo académico.  
De acuerdo con esto, la acción tutorial debe ser desarrollada por un docente a través de un acompañamiento interactivo y sistemático, tanto a nivel individual como grupal, de manera presencial o mediada, hoy en día, por las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), de manera que permita a los estudiantes: 1) fortalecer sus dimensiones como persona, 2) consolidar el aprendizaje autónomo, 3) alcanzar un alto nivel académico, 4) orientar la investigación, y 5) fomentar la responsabilidad y el compromiso.

En este sentido, la acción tutorial se concibe como el conjunto de actividades, procedimientos e interrelaciones pedagógicas y de acompañamiento que permiten apoyar y fortalecer la formación integral del estudiante y responder a sus necesidades  académicas, personales y profesionales, en el que el acompañamiento, asesoría y orientación, desarrollados por un profesor, se convierte en el eje fundamental de la tutoría en la que el uso de las Tecnologías de la Información y la comunicación juegan un papel importante desde la perspectiva de las mediaciones, esencialmente  pedagógicas y comunicacionales.
Como mediciones pedagógicas es necesario, entonces, orientar las TIC como apoyo a los procesos de  formación integral en el  marco de los P.E.I. y los Modelos Pedagógicos de cada Institución, haciéndolas consistentes con las didácticas propias de cada área del conocimiento y fortaleciendo su potencial mediador con base en los principios, como lo proponen Malagón y Frías (2004), de: Intencionalidad, trascendencia y significación.

Por otro lado, como medición comunicacional, las TIC deben enfocarse a facilitar la mayor cantidad y la mejor calidad de las interrelaciones comunicativas entre los actores del proceso educativo aprovechando la multiplicidad de canales y soportes, así como la diversidad de modos de intercambio (redes sociales, comunidades digitales, grupos de discusión virtual, etc);  de manera que garanticen un diálogo permanente, abierto y flexible de los estudiantes con  los materiales educativos, con sus profesores, con la información, con el conocimiento, con sus pares y compañeros; configurando procesos de interactividad, entendida como esa relación de carácter intelectual (cognitivo) entre los sujetos que aprenden y los medios. Igualmente, deben garantizar los intercambios de socialización humana, tanto  sincrónicos como  asincrónicos, configurando procesos eficientes de Interacción socio-cultural.

Visto de esta manera, el potencial de las TIC, en el desarrollo y fortalecimiento de la acción tutorial, especialmente en educación a distancia y virtual, se plantea no solo como respuesta a las necesidades de superar las barreras de tiempo y espacio físico, sino de actualización permanente de los recursos educativos, logística para la distribución de los mismos, acceso a las fuentes de información y conocimiento, pero conservando las ventajas de la interacción entre los diferentes actores del proceso educativo, el contacto con compañeros y tutores y la participación activa del estudiante como gestor de su propio aprendizaje.

Pero, por otro lado, también plantea el gran reto de generar, desde la educación a distancia y virtual, ambientes de aprendizaje mucho más flexibles, dinámicos y pertinentes que respondan eficientemente  a las necesidades e intereses de formación de los estudiantes, que favorezcan la comprensión, el  procesamiento e intercambio activos de información (y por ende de conocimiento), el aprendizaje colaborativo (en red) y en el sitio donde se encuentren ubicados los estudiantes (situado). 

Es aquí donde los recursos que nos ofrecen las TIC, como Internet, web 2.0, computación en la nube (cloud computing);  medios de comunicación y distribución para teléfonos móviles, tablets, etc. (si estamos hablando de virtualidad)  o recursos insitu como computadores y software para simulaciones, micromundos, laboratorios digitales, etc. pueden desarrollar todo el potencial para la educación a distancia a tono con las exigencias del mundo y de la sociedad moderna.

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(*) Apartes  adaptados de la ponencia “Las mediaciones TIC como apoyo a la Tutoría en Educación a  Distancia”, presentada por el autor en la VII International GUIDE Conference. Ciudad de Guatemala: abril, 2014.

Referencias:
MALAGÓN, Mario J., FRIAS, Yicel (2004). La mediación como potencialidad de las tecnologías de la información y las comunicaciones en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Lima, 2004.

ZABALZA, M. A. La enseñanza universitaria el escenario y sus protagonistas.. Ed. Narcea S.A. Madrid, 2002