miércoles, 16 de agosto de 2017

BLENDED LEARNING: UNA ALTERNATIVA PARA EL APRENDIZAJE AUTÓNOMO Y SIGNIFICATIVO EN LA EDUCACIÓN VIRTUAL

Fuente: www.google.con

El siguiente texto corresponde a la conferencia presentada el 8 de diciembre de 2016 en el 4o. Simposium: “La Educación Virtual: Hacia un Aprendizaje Autodirigido”, organizado por el Espacio Común de la Educación Superior Tecnológica – ECEST-Puebla del Instituto Tecnológico de Teizutlán. Puebla (México).

Es en parte del resultado de trabajo realizado por el grupo de Investigación en Educación de la Vicerrectoria de Universidad Abierta y a Distancia de la Universidad Santo Tomás (VUAD) y que ha contó con mi  participación desde la rectoría de la Universitaria Virtual Internacional.

La investigación denominada “Un Modelo blended-learning para  Educación a Distancia  y Virtual " tiene como objetivo principal: Plantear un modelo de educación blended estas dos modalidades.  Sin embargo, dentro del proceso de este proyecto se han develado algunos factores relevantes relacionados con la didáctica en este modelo combinado o b-learning..

Aprendizaje virtual: autónomo y significativo.

Los  procesos de enseñanza en  modelos  de educación virtual, en sus diferentes metodologías  e-learning, m-learning, p-learning, u-learnig, t-pack entre otros, sin lugar a dudas nos plantean nuevos desafíos para su abordaje e implementación, especialmente en lo didáctico y metodológico,  que requieren de un replantamiento estructural del aprendizaje, permitir innovadoras alternativas de formación,  actualización de mallas curriculares y cambios en las prácticas docentes, pero que, finalmente, apuntan a un aprendizaje más autónomo por parte del estudiante y la posibilidad de enfocarse en adquirir y desarrollar conocimientos que le resulten interesantes, útiles, les encuentre sentido y los “conecte” o relaciones con sus experiencias o aquello que ya conoce o sabe.

En primera instancia,  es importante destacar la evidente relación que el internet ha creado entre la personas y el conocimiento a través de la tecnología; la creación, difusión y socialización de este, gracias a la posibilidad de comunicación, interacción e intercambio inmediatos sin importar el lugar del mundo en que las persona se encuentren, lo que ha desarrollado nuevas formas de aprendizaje adaptadas, como se ha dicho en repetidas ocasiones, al estilo cognitivo, la estructura mental, los procesos de pensamiento y el ritmo individual de cada estudiante.

Este nuevo tipo de relación ha provocado que los modelos educativos hayan evolucionado de manera significativa para adaptarse a nuevos esquemas donde el docente ha dejado de ser el centro del conocimiento, de tener  el privilegio de acceso a las fuentes de información y ser el protagonista del proceso de formación, para convertirse en mediador, orientador y acompañante del estudiante,  centrado la atención en el aprendizaje y no en la enseñanza, convirtiendo al alumno en un agente activo que decide sobre el qué, cómo, cuándo y dónde aprende.  Esto es aprendizaje autónomo.

Por otro lado, el gran auge de la educación virtual ha permitido la creación de gran número de cursos en línea, MOOCS, Objetos Virtuales de Aprendizaje, contenidos digitales, etc. que le permiten al estudiante contar con variadas alternativas para abordar el aprendizaje, otra manera de ver el mundo, un mayor nivel de comprensión  de conocimientos y lo que es más importante una interacción social y un proceso en red a través de múltiples canales que desarrollan un trabajo colaborativo, permiten que el conocimiento adquirido trascienda la persona y se convierta en un proceso social que busca soluciones propias del entorno, garantiza su pertinencia  y supone el reconocimiento de los aprendizajes y la experiencias previas del estudiante y los recursos e información de su contexto lo que lo hace significativo

Desde esta perspectiva la educación virtual ofrece múltiples ventajas como:

·        Aprendizaje activo, a través de la optimización de diversas formas de enseñanza y de aprendizaje.

·    Aprendizaje autónomo. El papel protagónico del estudiante con mayor autonomía cognitiva y la disposición de ambientes y construcción de escenarios para desarrollar su capacidad de autogestión en el proceso formativo. 

·    Interacción. Múltiples formas y canales para la comunicar y compartir el aprendizaje; socializar, difundir y co-crear conocimiento.

·    Innovación. Nuevos métodos de docencia (entendida como la relación dialógica que existe entre docentes y estudiantes),  propuestas didácticas alternativas, creación de novedosos materiales y recursos para la enseñanza; así como el uso de medios y mediaciones, y el desarrollo de nuevas propuestas de aprendizaje.

·     Nuevas competencias.  Los nuevos roles tanto en  el estudiante como en el docente se ven favorecidos por el desarrollo de nuevas aptitudes, habilidades y destrezas.

·      Cobertura y acceso. Mayor cobertura y accesibilidad a población limitada por factores de movilidad, tiempo, espacio físico; eliminar los obstáculos de ingreso a la educación en regiones apartadas de los centros urbanos  y a personas de escasos recursos económicos.

·   Conectivismo. Un aprendizaje social y colectivo más amplio, diverso e incluyente que depende de las conexiones, nodos y redes que son posibles gracias a la incorporación y avance de la tecnología en las prácticas pedagógicas.

·     Mayor flexibilidad en lo curricular y en procesos investigativos.

·     TIC. Incorporación de múltiples y diversas tecnologías de la información y la comunicación al proceso formativo.

·      Estimula a la creatividad y el emprendimiento (empresarial, social y personal).

·   Potencia los diferentes estilos de aprendizaje y el desarrollo de las inteligencias   múltiples.

·    Promueve el Trabajo colaborativo y en red, estimulando el intercambio inmediato y la profundización de información, saberes y conocimiento.

·   Desarrolla el pensamiento analítico y crítico  y capacidad de toma de decisiones y la resolución de problemas.

No obstante este “todo incluido” y el auge de la educación virtual o  e-learning, definida por Mark Jeffrey Rosenberg (2001) como “el uso de tecnologías basadas en Internet para proporcionar un amplio abanico de posibilidades y soluciones que armonicen la adquisición del conocimiento y habilidades o capacidades” ha traído consigo, como ya lo mencioné,  la creación y oferta de múltiples cursos, MOOCS, contenidos digitales, etc. en Internet, que llevaron en ocasiones a la brecha o separación con las clases magistrales/presenciales, puesto que se presentaron como dos fórmulas opuestas de docencia.

Dolores Alemany, (2007) expone incluso, en su documento “Blended Learning: Modelo virtual- presencial de aprendizaje y su aplicación en entornos educativos”, lo que se conoció en su momento como el “fracaso del e-learning”. De esta problematización se identifican varios factores o causas, como son:
·        La mayoría de nuestros  estudiantes presentan debilidades de competencias básicas en procesos lecto-escritores, habilidades de pensamiento numérico y razonamiento lógico.

·         Carencia de un estilo cognitivo definido, ausencia de procesos de autorregulación y muy débiles competencias de autonomía, elementos esenciales en este proceso de formación.

·        Los diseños de e-learning tienden a dejar de lado aspectos que actúan poderosamente en el proceso de aprendizaje, como el aspecto emocional. Aún cuando se emplean herramientas de comunicación e interacción, se nota cierta ausencia del contacto humano.

·        Falta de formación del profesorado para interactuar con este nuevo espacio y así intervenir de manera pertinente en las didácticas de este nuevo medio.

·        Disminución de la calidad en la oferta educativa, por cuanto los desarrollos en el entorno del e-learning han sido pensados sobre todo en las necesidades de las instituciones y no de los usuarios.

En concordancia con esto, un informe de Virtual Educa, reseñado por la revista Semana Educación en su edición de octubre de 2016 (pag. 37), señala que “un aprendizaje combinado, en el que los alumnos combinan la modalidad virtual con la presencial, puede ser especialmente eficaz…”, adicionalmente afirma que: “los nuevos modelos de educación superior a distancia que prevalecerán en las próximas décadas estarán basados en las nuevas tecnologías que combinan el conocimiento con las telecomunicaciones”.

De acuerdo con lo anterior, surge entonces el b-learning, como una recuperación de los aspectos no tomados de la presencialidad en su momento por el e-learning y rescata el uso racionalizado de los recursos y medio tecnológicos. Se plantea también como una solución al rechazo  (por temor o por desconfianza) que algunas personas presentan a la educación virtual.


El Blended lerning una alternativa para el aprendizaje autónomo y signficativo.

En sus inicios, el Blended Learning irrumpe como una formación alternativa, de carácter mixto o híbrido, que mezcla o combina técnicas del E-learning (la distribución on-line de materiales a través de páginas web, foros de discusión y/o correo electrónico) con los métodos tradicionales de enseñanza (conferencias, discusiones en persona, seminarios o tutorías) Graham (2006).

Estos “métodos tradicionales” se refieren a los orígenes y evolución de modelos educativos semipresenciales y a distancia que van, como lo describe Barberá (2001) citado por Llorente (2010) , desde el proceso industrializado propuesto por Otto Peters, hasta el proceso dialógico planteado por  Börge Holmberg, pasando por el proceso independiente de estudio (Charles Wedemeyer) y el autónomo de (Michael Moore); en los cuales, tanto en su aproximación teórica como en su objeto de estudio y sus limitaciones.

De la misma manera, se pueden  identificar los niveles o generaciones que ayudan a comprender el b-learning:

-         Nivel I (1880). Caracterizado por material educativo impreso, audio y video en cassette y transmisión radial. No había interacción sincrónica entre estudiante-profesor, la comunicación era unidireccional y la retroalimentación con grandes intervalos de tiempo. El aprendizaje era pasivo.

-         Nivel II (1960-1990). Enseñanza basada en computador, CD,  correo electrónico, etc., caracterizada por una interacción sincrónica ubicua, en doble vía y una retroalimentación inmediata. El aprendizaje era moderadamente activo.

-         Nivel III (1990- 2005). Aparecen los entornos que combinan aula virtual, plataformas, TIC, tecnología educativa, internet y www.  Existe un alto grado de interacción y retroalimentación.

-         Nivel IV (2005- actual).  Tenemos entornos virtuales de aprendizaje, web 2.0 y 3.0, OVA,  contenidos personalizados y “a la medida”; gestión del conocimiento. Se potencia el aprendizaje significativo, autónomo y en red.

Es así como en la actualidad confluyen estos recientes (y no tan recientes) modelos formativos que configuran el blended learning y amplían los escenarios de formación, trascendiendo las barreras del tiempo y del espacio físico, haciéndolos más flexibles, potenciando el aprendizaje significativo, situado, colaborativo y contextualizado e incorporando multimedios a la gestión del conocimiento.

Así mismo, se aprecian nominaciones adicionales como bimodalidad, educación mixta, entre otras, pero que, en esencia, evidencian la concurrencia inherente de lo virtual y lo presencial como representaciones de un mismo modelo de enseñar y aprender. Ambas modalidades aparecen fusionadas y actúan como una unidad; es decir, como lo menciona Osbaldo Turpo (2010) el énfasis denominativo es puramente expresivo más no determinativo; lo importante estriba en la previsión educativa que considera dichos escenarios como una síntesis sumativa, integradora y sinérgica.

Lo anterior demuestra que el b-learning no es un modelo totalmente nuevo sino que se ha evolucionado y se ha venido enriqueciendo, constituyéndose en “una combinación y/o integración de experiencias de aprendizaje presencial con experiencias de aprendizaje on Line” (Llorente, 2010. Pag. 18).

Entonces, desde esta perspectiva el blended-learning integra diversos factores “presenciales” y “virtuales” (no presenciales) que enriquecen y fortalecen el proceso formativo en función de: las competencias a desarrollar; los objetivos de aprendizaje que se desean alcanzar; las actividades de enseñanza y aprendizaje que se desarrollan; los contenidos, los recursos educativos; la didáctica y las metodologías utilizadas.
De acuerdo con lo anterior, los factores presenciales que deben contemplarse corresponden a:
·        Entornos de aprendizaje que corresponden al lugar físico donde este ocurre  (aula, el laboratorio, el taller, el campo de práctica, etc.), pero que sean pertinentes y contextualizados, 
·        Tutorías in situ, que corresponden al acompañamiento académico (para resolver inquietudes, aclarar, explicar o ampliar los temas.) y personal (apoyo y orientación  de Bienestar y otras instancias de institución, en diversos asuntos), de acuerdo con los requerimientos y  necesidades del estudiante, para que pueda desarrollar su proceso formativo de una manera más coherente y armónica.
·        Interacción entre los diferentes estudiantes de un grupo con el fin de resolver problemas, inquietudes, realizar trabajo colaborativo, desarrollar actividades de aprendizaje compartido y en equipo, etc.
·        Materiales educativos como los textos, documentos, guías, talleres etc. (distribuidos de manera impresa, en CD, en USB, etc.), pero dinámicos, variados y atractivos.
Por otra parte, los factores virtuales corresponden fundamentalmente al empleo de internet, la web y las TIC como mediadores pedagógicos y comunicacionales, tales como:
·        Entornos virtuales de aprendizaje proporcionados por plataformas, Learning Managment System-LMS (Sistemas de administración del aprendizaje), software y sitios web especializados.
·        Contenidos de aprendizaje en línea, correspondientes a Objetos Virtuales de Aprendizaje-OVA, Massive Online Open Courses- MOOCS (Cursos en línea masivos y abiertos), simuladores, contenidos interactivos, etc.
·        Recursos educativos digitales y en línea tales como: Libros, bases de datos, links, hipertextos, blogs, wikis, etc.
·        Tutoría y seguimiento en línea, a través de diferentes medios proporcionados por internet, de manera asincrónica (foro, e-mail, etc.) y sincrónica (chat, video conferencia, etc.)
·        Interacción entre los estudiantes y de estos con profesores, tutores, expertos y estudiantes de otros grupos, utilizando las herramientas de comunicación proporcionadas por internet y por medio de diferentes dispositivos (pc, tablets, móviles, etc.) desarrollando gestión del conocimiento, trabajo colaborativo y aprendizaje en red.
De acuerdo con lo anterior y de según García y Moreno (2006) reseñado por Llorente (2010) las características más relevantes de una modalidad de aprendizaje blended-learning y que favorecerían el aprendizaje autónomo y significativo, serían:
·        Uso de la web, como una fuente de distribución, almacenamiento y gestión del material para profesores y estudiantes que es “globalizado, recuperable, reusable, multidireccional y multiformato”.
·        Facilitar el desarrollo de métodos de estudio independiente, posibilitando, a través de la web, compartir materiales, ejercicios, apuntes, etc.; bien sea como esenciales para un curso o como complemento al mismo.
·        Permitir descentralizar la información y distribuirla entre todos los agentes educativos, facilitando el desarrollo de “técnicas de E/A más distribuidas” y eliminado las limitaciones del modelo presencial donde la aplicación del conocimiento se “cristaliza en experimentos, prácticas de laboratorio, trabajos escritos estáticos y unidireccionales”.
·        Desarrollar tutorías que trasciendan el espacio presencial logrando un mayor conocimiento y seguimiento del profesor sobre el desempeño de sus estudiantes, como de estos a su propio desarrollo.
·        Realizar una retroalimentación, corrección y ajuste más oportunos a cualquier situación que pudiese presentarse en el proceso formativo y puede hacer desde cualquier lugar y en cualquier momento.
·        Incentivar el trabajo participativo, colaborativo y en red  utilizando múltiples medios que permiten la comunicación fuera del contexto del aula de clase presencial, rompiendo la barrera temporal.
·        Lograr una distribución y gestión de la información y del conocimiento de manera más flexible y permitiendo mayor libertad en la realización de las actividades de aprendizaje.
·        Ampliar los métodos evaluativos permitiendo el uso de diferentes pruebas con diferentes formatos y estructuras, actividades y tareas en línea, “mayor precisión y realimentación de los métodos pedagógicos”.
Conclusión.
Como consecuencia de la presencia y penetración de las tecnologías de la  comunicación y la información en el ámbito educativo los paradigmas tradicionales de enseñanza /aprendizaje, sus didácticas y metodologías están siendo modificadas generando oportunidades de desarrollo en varios frentes que permitan un acceso, creación y difusión más amplia del conocimiento pero centradas en el aprendizaje, en los diferentes estilos cognitivos de aprendizaje y en el trabajo colaborativo en red.

En este sentido, la modalidad combinada o blended posibilita un proceso enseñanza/aprendizaje en el que los estudiantes adquieren progresivamente autonomía, pensamiento analítico, crítico y reflexivo; capacidad de indagación, de búsqueda y manejo de la información y toma de decisiones, entre otras capacidades cognitivas para desarrollar el “aprender a aprender”.  Adicionalmente, en lo actitudinal, se fortalece la motivación al aprendizaje,  la adaptabilidad a diversos contextos y ambientes, la autoregulación, etc. y en lo social, facilita el trabajo colaborativo, la comunicación y la  interacción, el liderazgo, la innovación y el aprendizaje compartido.

Considero entonces que debemos dirigir la mirada hacia lo flexible, enfocarnos en las posibles situaciones de los estudiantes, tanto los  que utilizan al 100% la virtualidad  como los que utilizan  medios  “artesanales”  o tecnológicos básicos como en la  distancia tradicional y reflexionar, como nos indican Llorente y Cabero  (2008, p.2),  sobre “la perspectiva que plantea que el B-learning, de combinar la eficacia y la eficiencia de la clase presencial con la flexibilidad del eLearning, sin que con ello queramos decir que la aplicación del éste último en sí mismo sea ineficaz” .
Parte del éxito  en el fortalecimiento y proyección del b-learning  estará dado por los esfuerzos institucionales en la concepción misma de esta modalidad. Es indispensable concebirla como parte de los PEI y los planes de desarrollo de las instituciones; socializar y capacitar de los docentes y personal administrativo, tanto en los aspectos técnicos como en los pedagógicos, didácticos, éticos y de gestión de este modelo.


REFERENCIAS:
Alemany, D. (2007). Blended Learning: Modelo virtual- presencial de aprendizaje y su aplicación en entornos educativos. Universidad de Alicante. Recuperado de https://www.dgde.ua.es/congresotic/public_doc/pdf/31972.pdf, en septiembre 12 de 2016.

Barberá, E. (2001). La educación en red. Actividades virtuales de enseñanza y aprendizaje. Barcelona: Paidós.
Graham, Ch., Bonk, C.J. (2006).The Handbook of Blended Learning: Global Perspectives, Local Designs. San Francisco (USA): Pfeiffer and Wiley  imprint

Llorente M., Cabero, J (2008) Del e-learning al Blendend Learning: nuevas acciones educativas. Recuperado  de

Llorente, M. del C. (2010). Formación semipresencial apoyada en la red (Blended learning). Sevilla: Ed. MAD S.L.
ROSENBERG, M. J. (2001) E-learning strategies for delivering knowledge in the digital age. Nueva York:McGraw-Hill.

SEMANA-Educación (2016) No. 18.  ISSN:2500-6193. Bogotá: Publicaciones Semana S.A.

Turpo G.,O. (2010). Perspectiva de la convergencia pedagógica y tecnológica en la modalidad blended learning. Recuperado de




lunes, 22 de mayo de 2017

PROCESOS LECTOESCRITORES EN AMBIENTES VIRTUALES DE APRENDIZAJE



Esta ponencia corresponde a la primera fase de la investigación sobre los procesos lecto-escritores en ambientes virtuales de aprendizaje de los postgrados de educación de la Universidad La Gran Colombia (UGC). Aborda las etapas de fundamentación teórica sobre los procesos de lectura y escritura en general, y en entornos virtuales específicamente; contextualización y planteamiento del problema, a partir del cual se definen los objetivos general y específicos; se proponen las categorías para la indagación, las cuales son el resultado de un  ejercicio piloto realizado con un grupo de Maestría en Educación y uno de Especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria que permitió determinar  los tópicos sobre los cuales se debe enfocar la investigación y estructurar la encuesta que sirve como instrumento para identificar las principales tendencias y dificultades que tienen los estudiantes al momento de leer o de escribir textos digitales en ambientes virtuales; para finalmente establecer cuáles son los aspectos más relevantes que se deben contemplar en el diseño de herramientas didácticas que faciliten a los estudiantes de los postgrados de la UGC desarrollar estos procesos de manera más eficaz y eficiente. 

Fue presentada en el VII Congreso de Internacionales de Experiencias Pedagógicas y Didácicas en Educación Virtual dela Red Internacional de Investigación en Educación Virtual RIIEV, realizado entre el 23 y el 25 de mayo de 2017.
VER PONENCIA COMPLETA EN:  
https://www.youtube.com/embed/bixwiVY0xXs?rel=0